I
Pedí, lloré y grité pero nadie escuchó nada, o tal vez sí, pero a nadie le importó.
Miré sus ojos. La vida huía rápidamente de ellos, y en unos segundos se había esfumado por completo.
Tirada en el suelo, nadie se acercó, nadie intentó ayudar, como cuando nos conocimos. La abracé, la cargué entre mis brazos y la llevé por diez cuadras hasta el hospital, su cuerpo seguía perdiendo sangre. Continuaron ignorándonos.
Mi vida se resumió en ese breve lapso que estuve junto a ella. Desde que la conocí, hace 2 años, comencé a vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario