viernes, 21 de junio de 2013

Crónica de una persona solitaria

I

Pedí, lloré y grité pero nadie escuchó nada, o tal vez sí, pero a nadie le importó.

Miré sus ojos. La vida huía rápidamente de ellos, y en unos segundos se había esfumado por completo.
Tirada en el suelo, nadie se acercó, nadie intentó ayudar, como cuando nos conocimos. La abracé, la cargué entre mis brazos y la llevé por diez cuadras hasta el hospital, su cuerpo seguía perdiendo sangre. Continuaron ignorándonos.
Mi vida se resumió en ese breve lapso que estuve junto a ella. Desde que la conocí, hace 2 años, comencé a vivir.

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